¿Tienes perfil de Enoturista? Descúbrelo en estas 6 características

El calor sofocante nos acompaña estos días y nos inunda completamente, como para asegurarse de que no quedamos indiferentes a que estamos en periodo de vacaciones, en tiempo de escapadas, de parón laboral y de relajarse y disfrutar. Pocos conceptos definen tan bien esos dos conceptos: relax y disfrute, como el Enoturismo.

¿Pero a la hora de elegir nuestro destino de vacaciones o de escapada, lo tenemos claro? ¿Tienes perfil de enoturista?

 

  1. Encontrar placer en lo esencial.

Últimamente se habla mucho de orientar nuestra vida, normalmente caracterizada por un ritmo vertiginoso y la necesidad de realizar mil actividades a la vez, hacia una mayor serenidad y hacia disfrutar el momento presente. Así, las teorías de mindfulness o de slow living nos están ayudando a aprender a disfrutar más de la vida y a dejar atrás la ansiedad.

El Enoturismo es eso, encontrar placer en lo esencial. Los placeres de lo mínimo pueden llenarnos plenamente en un momento. Disfrutar de una copa de vino en un entorno tranquilo, donde el tiempo se detiene y el silencio y algún pajarito son nuestro único acompañante. Concentrarnos en sus sabores, aromas y colores, apreciar cada detalle y, por un rato, no pensar en nada más. Disfrutar puede ser algo sencillo y maravilloso.

 

  1. Ser un disfrutón.

Para ser enoturista es necesario que te guste disfrutar, que te recrees en el goce y, por supuesto, que te guste comer. La gastronomía es uno de los puntos fuertes de nuestro destino, en la Ruta del Vino de Rueda, en el centro de Castilla y León, y siempre está acompañada del mejor vino, que no es otro que el que más te guste a ti. Y, por cierto, en Bodegas De Alberto lo tenemos 

 

  1. Estar en contacto con la naturaleza.

Nuestra bodega se sitúa en un lugar privilegiado en pleno corazón de la Denominación de Origen Rueda. Nuestros viñedos están en la zona central de España, atravesada por el río Duero, y reconocida a nivel internacional como una de las mejores el mundo para la producción de vino. Éste es un paisaje excepcional y disfrutarlo, contemplando los campos desde la carretera o paseando entre los viñedos, nos proporciona un contacto con la naturaleza que siempre nos sienta muy, pero que muy bien.

 

  1. Ser buscador de lo auténtico.

Sólo apreciando lo genuino podrás ser un verdadero enoturista. Muchas veces se relaciona el vino con el arte por su componente creativo y no es desacertado. Cada vino es único y diferente a los demás. Además, cuando se hace con amor y se imprime en él el saber hacer de varias generaciones y las tradiciones de un lugar, se puede llegar a hacer un vino muy especial. Para nosotros, este vino es el De Alberto Dorado, el único dorado de la DO Rueda que ha mantenido desde su nacimiento en los años 40 su elaboración, ateniéndose rigurosamente a la metodología tradicional: con una crianza oxidativa en damajuanas al aire libre y en botas de grandes dimensiones con un vino madre de más de 70 años. Tienes que probarlo.

 

  1. Te gusta sorprenderte.

Alguien dijo alguna vez que en la sorpresa siempre hay aprendizaje. Bien, pues en el Enoturismo siempre hay sorpresa. Si te gusta sorprenderte, probar cosas nuevas y, de paso, aprender, disfrutarás mucho una visita a nuestra bodega. Conocerás la historia de los monjes dominicos que empezaron a hacer vino en las bodegas subterráneas del Monasterio de San Pablo del siglo XVII que aún hoy siguen utilizándose y visitándose, y recorrerás la ‘playa de damajuanas’, que con más de ocho mil garrafas al sol, nos descubre los secretos de nuestro De Alberto Dorado.

 

  1. Mil planes diferentes.

Sea cual sea tu plan, en pareja, con amigos, en familia o con niños, el Enoturismo los admite todos. Puede ser el plan perfecto para perderse en pareja, para hacer una actividad diferente entre amigos o para ir en familia o con  los más pequeños, que descubrirán seguro una experiencia nueva, y a los que recibiremos encantados adaptando nuestra visita también específicamente para ellos.

 

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